Hay momentos en los que parece que todo se vuelve cuesta arriba. Oramos, intentamos avanzar, hacemos nuestra parte… pero las respuestas no llegan como esperábamos.
Y entonces aparece una pregunta que probablemente todos nos hicimos alguna vez:
“Dios, ¿dónde estás en medio de todo esto?”
La Biblia nunca promete una vida sin dificultades. Lo que sí nos enseña es que no tenemos que atravesarlas solos.
La fe no significa tener todas las respuestas
Muchas veces pensamos que tener fe significa estar seguros de que todo va a salir bien.
Pero la fe va mucho más profundo.
Fe es seguir caminando incluso cuando todavía no entendemos el camino.
Abraham salió de su tierra sin conocer completamente el destino. Moisés tuvo que enfrentarse al faraón sin saber exactamente cómo Dios iba a liberar al pueblo. Pedro salió de la barca sin saber cuánto tiempo podría mantenerse sobre el agua.
Todos tuvieron algo en común:
Dieron un paso antes de tener todas las respuestas.
Dios también trabaja en los procesos
Queremos respuestas rápidas.
Queremos orar hoy y ver el milagro mañana.
Pero muchas veces Dios utiliza el proceso para transformar algo dentro de nosotros antes de cambiar lo que está sucediendo alrededor.
“Porque por fe andamos, no por vista.”
2 Corintios 5:7
Tal vez hoy no puedas ver claramente lo que viene.
Eso no significa que Dios haya dejado de trabajar.
Una semilla debajo de la tierra parece estar quieta. Desde afuera no vemos absolutamente nada. Sin embargo, debajo de la superficie está ocurriendo todo lo necesario para que un día aparezca algo nuevo.
Con nuestra vida muchas veces sucede lo mismo.
No necesitas avanzar diez pasos
Quizás estás pensando demasiado en todo lo que falta.
Todo lo que tienes que resolver.
Todo lo que quieres cambiar.
Todo lo que todavía no lograste.
Pero Dios no siempre te pide que conozcas los próximos diez pasos.
A veces simplemente te pide que des el siguiente.
Perdonar.
Volver a intentarlo.
Comenzar ese proyecto.
Pedir ayuda.
Orar nuevamente.
Tomar una decisión que vienes postergando.
Puede parecer pequeño, pero un paso de fe sigue siendo un paso.
Una pregunta para hoy
Pregúntate:
¿Qué estoy dejando de hacer por miedo a no poder?
Quizás llevas demasiado tiempo esperando sentirte preparado.
Pero hay cosas para las que nunca vamos a sentirnos completamente preparados.
A veces la confianza aparece después de comenzar.
Para terminar
No necesitas tener todo resuelto para seguir adelante.
No necesitas entender completamente el camino para confiar en quien te guía.
Y aunque hoy solamente puedas avanzar un poco, ese pequeño paso también cuenta.
Haz lo que puedas hacer hoy.
Confía a Dios aquello que todavía no puedes controlar.
Y mañana vuelve a caminar.
Oración
Señor, ayúdame a confiar en Ti incluso cuando no entiendo lo que está sucediendo. Dame fuerzas para continuar, sabiduría para tomar decisiones y fe para dar el próximo paso. Que mis temores no sean más grandes que mi confianza en Ti. Amén.
